Rompecabezas

Publicado en La Razón.- En el PRI todo está puesto y dispuesto; las piezas del gran rompecabezas, a la vista, formas caprichosas, ensambles que engañan, acoples no imaginados. El tricolor de Enrique Peña Nieto no titubea, hay liturgia, amor por la forma y el fondo y, sobre todo, conciencia del peso que el armado del rompecabezas tricolor tendrá para el juego democrático nacional. Lo sabe la mano que mece la cuna, lo saben AMLO, Margarita y los del Frente.

El método de selección de candidatos a la Presidencia, a la CDMX, a senadurías y diputaciones federales y locales, alcaldías y gobiernos estatales se resolvió en menos de 20 minutos: será por Convención de Delegados, es decir, decisiones cupulares a través de 729 consejeros políticos transmisores de la voluntad de 37 mil consejeros tricolores en todo el país y todos plegados a una voluntad superior.

Eso al PRI le funciona, igual que a AMLO, que de allá aprendió la cultura digital (del dedito y el dedazo) del siglo pasado. Sin embargo, allí no radica la importancia de lo planchado en el tricolor; en todo caso, es tan sólo uno más de los varios métodos posibles.

Funciona porque en él caben las negociaciones, auscultaciones, consultas o imposiciones necesarias y en suma, si la unidad sobrevive y la cohesión operativa se mantiene, el método sirve.

Es ahí cuando el trabajo de armar el rompecabezas se convierte en una verdadera obra maestra de la política, cuadrar ecuaciones, sumas, restas, cuotas y cuates.

Camino pavimentado ayer para utilizarlo durante poco más de un mes. Semanas para decidir quiénes bailan y quiénes esperan turno, cuáles amigos irán por autopista y cuáles por terracería, la candidatura a la Presidencia, a la CDMX, a las gubernaturas, Congresos, haciendo que todas las piezas encajen.

Si los candidatos a la Presidencia y a la CDMX son un simpatizante-no-militante como José Antonio Meade y un camaleón desertor redimido como Ricardo Monreal, las cuotas a pagar a la militancia en Congresos y gubernaturas serán grandes, difíciles, más no imposibles.

Si las piezas centrales del rompecabezas son de cepa, como Miguel Ángel Osorio Chong y José Narro respectivamente, las alianzas externas para atraer a Margarita Zavala, negociar con Moreno Valle, rebeldes del PAN y jalar votos de indecisos, entonces las fichas periféricas deberán ser convocantes, no excluyentes.

Si el dique legislativo se diseña para eventualmente ser oposición a un gobierno diferente al del PRI, entonces los miembros del primer círculo Peña-Videgaray ocuparán todos los espacios con fuero en un bote salvavidas de cupo limitado.

Ahora bien, que si el cuerpo de senadores, diputados y gobernadores quiere ser una pinza que fortalezca unas candidaturas mayores, menos tricolores, más ciudadanas, entonces los afines al Presidente, deberán ceder espacios a poderosos operadores que si se les desplaza pueden convertirse en lastres intencionales.

Mesa puesta, piezas a la vista, en semanas el armador y sus estrategas mostrarán si consiguen un armado integral o un desmadre monumental.